Encuentro de cuento
Abrió aquel regalo envuelto en papel de corazones de colores. Desató suavemente la lazada roja que rodeaba el pequeño paquete rectangular. Expectante... A su llegada al aeropuerto, justo al abrirse aquella puerta automática que separaba la suposición de la realidad, le buscó entre la gente. Pero volvamos al momento anterior al aeropuerto y al regalo. Un poco antes, en el avión, ella soñaba con el encuentro. Por fin se iban a conocer fuera de la pantalla. Por fin la tridimensionalidad del espacio, del aquí y ahora, daría forma a sus cuerpos. Se lo imaginaba un poco más alto que ella, no demasiado ancho, pero sí fortote. “¡Al menos tendría pelos y dientes!”, se dijo sonriendo hasta con un poco de picardía. Se conocían de internet desde hacía algún tiempo. Hablaban telefónicamente a diario. Pero era la primera vez que estarían lo suficientemente cerca como para percibir el calor corporal. “¿Y si huele mal? ¿y si su piel es áspera y arrugada? ¿y si se depila más que yo?”,...