jueves, 11 de agosto de 2016

Una visita al Centro alfarero de Candelaria

Me rindo a la evidencia.
Ni quiero ni puedo abstraerme a las costumbres y tradiciones de la isla. Por ello decido dar un paseo entre nuestra cultura y me voy encontrando con verdaderas joyas que merecen, cuanto menos, mi atención. ¡Y la tienen porque me han conquistado! ¡Cuentan con mi sensibilidad y  mi más rotunda admiración! 
¡Cómo no sentirme maravillada de esas manos artesanas, capaces de transformar el barro en arte...!
¡Cómo no enamorarme de cada una de esas piezas de la más valiosa artesanía!
Un día cualquiera, paseando, buscando cualquier cosa que me entretuviese el entendimiento, evitando pensar en majaderías, me encaminé hacia Santa Ana, en Candelaria.
Me habían hablado de la Casa de Las Miquelas. Se trataba de un centro alfarero. No tenía ni idea de donde estaba. Pero estaba decidida a visitarlo y me fue muy sencillo encontrarlo...

Tiempo atrás, Santa Ana, fue uno de los núcleos más importantes del municipio, principalmente por la producción de alfarería, siendo la principal industria del municipio, especialmente en los siglos XVIII y principios del siglo XIX. 
La Casa de las Miquelas tiene especial relevancia por la enorme responsabilidad de velar, salvaguardar y difundir todo lo relacionado con la alfarería tradicional de Candelaria. 
Teniendo en cuenta tan importante encomienda es imposible resistirnos a la tentación y no visitar el lugar, con lo que  dirigido mis pasos hacia el Centro Alfarero, hacia la calle Isla de la Gomera nº7.

Una casa terrera, característica de principios del siglo XIX, que ha sido rehabilitada con el fin de mostrar y preservar esta tradición, mantiene sus puertas abiertas, extendiéndose ante nuestra mirada. Una vez traspasado el umbral y la primera dependencia, sólo unos pocos pasos nos separan de disfrutar de un lugar  acogedor, familiar y repleto de historia.

La casa de las Miquelas debe su nombre a las dos últimas alfareras de la zona de Santa Ana, de la segunda mitad del siglo XX, muy conocidas en el municipio. Eran dos hermanas y las dos trabajaban en la alfarería, repartiéndose el trabajo.

El centro se divide en varias partes bien diferenciadas, una es la casa en sí con un vestíbulo en el que se expone, a los visitantes,  la historia de la Alfarería de Candelaria. En la parte trasera se encuentra el taller alfarero, donde las artesanas que trabajan en el centro, Verónica Hernández y Belkis González,  fabrican las piezas. Aquí también puede observarse una exposición e indumentaria relacionada con la cultura de la alfarería en el lugar. Adentrándonos en la casa nos encontramos con las salas de exposiciones,  unas edificaciones más recientes pero que respetan las pautas de las construcciones tradicionales canarias, especialmente del sur de Tenerife, con el uso de tosca y madera.

La Casa de las Miquelas es un lugar de interés cultural,  visitado tanto por ciudadanos de la isla como por turistas aunque, quizás, no lo suficiente si tenemos en cuenta que está muy cerca de la Basílica y su entrada es gratuita. Por ello, uno de los objetivos que se ha marcado el gobierno local e insular consiste en fomentar el conocimiento del Centro, promoviendo la realización de actividades.

Muestra en vídeo de artesana elaborando piezas sin torno:

Por otro lado, es necesario señalar que este centro alfarero ha diversificado su producción, incluyendo una línea de artesanía creativa.  Las artesanas, Verónica y Belkys, producen piezas únicas de alfarería tradicional de forma manual. 
También elaboran joyas de cerámica creativa, tales como anillos, pendientes, collares y colgantes inspirados en motivos de la cultura Canaria.

Como ven, existen mil y un motivos para volver a visitar este lugar tan especial.

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