domingo, 20 de septiembre de 2015

Cien años del Teatro Leal, referente cultural de Canarias

Cien años de cultura no se cumplen todos los días y, cuando sucede, es de obligado cumplimiento celebrarlo.


El 11 de septiembre de 1915 coincidiendo con la "Fiesta de las Hespérides", se inauguró por primera vez el Teatro Leal, conocido por entonces como "El Templo del Arte", situado en la calle La Carrera, en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, formando parte, como pieza indiscutible, del patrimonio cultural de Aguere, ¡Patrimonio de la Humanidad!

Pero no fue esta la inauguración oficial, vendrían algunas otras un poco más adelante. La apertura oficial tuvo lugar el 26 de octubre de 1915 cuando ya estaba totalmente terminado y con la actuación de la "Compañía del Teatro de la Comedia de Madrid"

El Teatro Leal guarda entre sus paredes miles de historias que se contaron a voces y algunos secretos difíciles o complicados de expresar...

Durante sus 82 años de actividad -y digo bien 82 porque 18 años se mantuvo cerrado por diferentes causas, entre ellas las obras-, fueron muchos los espectáculos que brillaron sobre las tablas del escenario destacando, por ejemplo, la actuación de Mercedes Pérez de Vargas, una de las más destacadas actrices de la escena de Madrid de principios del siglo XX (inauguración 1915); la actuación de la compañía Atenea en mayo de 1920, Compañía Dramática María Guerrero-Fernando Díaz de Mendoza (1923), "el Ladrón de los guantes blancos (cine-1928), Compañía Alejandro Ulloa (1949), Agrupación Coral de Cámara de Pamplona (1953), Quo Vadis (cine-1955), Teatro negro de Praga (1983), Festival Jazz 90 (1990)...

Y así hasta nuestros días, un siglo después.

Un siglo que se puede encontrar resumido en un libro, obra del historiador Julio Torres a quien tuve la oportunidad de entrevistar hace unos años con motivo de la presentación de "Teatro Leal, la historia de una ciudad a través de su teatro". 


206 páginas que guardan minuciosamente la historia de la historia y que han visto la luz fruto de una necesidad. Un encargo que formula el ayuntamiento de La Laguna ante la falta de documentación del lugar.

Me comentaba Julio Torres que el edificio del teatro estuvo a punto de ser derrumbado. En su lugar los nuevos propietarios pensaban construir un conjunto de viviendas y locales comerciales. El inmueble fue vaciado en su totalidad. Toda la documentación existente, fotos de artistas, archivos, cuentas... todo eso se sacó y al parecer se llevó a una finca de la Matanza de Acentejo, donde se quemó. Ante la imposibilidad del consistorio de hacer el libro que pensaban sobre el teatro, contactaron con él con la esperanza de que en su poder se hallase documentación útil. No era así pero no dudó en comenzar a buscar y recopilar datos, con lo que le propusieron el encargo de escribir sobre tan insigne lugar.

La primera persona que pudo ofrecerle algunos documentos fue un exconsejal de fiestas ya fallecido, Tomás Morales, quien tenía la sana costumbre de guardar muchas cosas sobre distintos eventos. "Más tarde pude contactar con otros coleccionistas. Me desplacé a algunas casas a escanear los documentos que poseían...no es fácil que un coleccionista se desprenda de sus tesoros", me contaba Julio Torres, en un tono que me hacía sentir cómplice de algunos secretos.

"El Teatro se convierte en una demanda cultural. No olvidemos que a finales del siglo XIX la Laguna es la ciudad universitaria de Canarias, es el punto de encuentro de todos los centros de enseñanza del archipiélago y esto fomentó el ansia de Cultura. En 1912 se habla del Teatro. El arquitecto Antonio Pintor presenta en el Gobierno Civil la petición de licencia de obra y, a partir de aquí, toda la andadura del Leal hasta su presentación, tres años después". Añadía Torres

El Teatro Leal fue testigo de innumerables circunstancias que marcaron época. Así, por ejemplo, según me expresó el historiador y amigo, "el cine mudo coincide con el nacimiento del Teatro. La evolución del cine en Canarias se vive en este lugar. Sobre este escenario, en 1922, se proyecta la primera producción de un film en Canarias y lo hace Rivero Fims, un cineasta de La Laguna quien, por entonces, era el gerente del Teatro. Este documental se basa en las primeras imágenes fotográficas que fueron tomadas de las Fiestas de El Cristo. En el año 1926 produce una película titulada "El ladrón de guantes blancos" que se estrena en el Leal y el el Baudet, simultáneamente. En 1931 se estrena en el mismo recinto el cine sonoro y en 1955 el cinemas cope. También es necesario destacar los grandes poetas de la historia, los próceres canarios que pasaron por las tablas del teatro a recitar. El Orfeón La Paz nace en este recinto del arte. Luisa Machado y Fermín Cedrés eran los pianistas del lugar, amenizaban el cine mudo. El piano del Leal fue la cuna en la que Fermín Cedrés dio vida al popular villancico "Lo Divino". Teatro, ópera, bailes de carnaval, luchadas...todo tenía cabida"

Hablar o escribir de un teatro es expresar arte, cultura y misterio. No es difícil encontrar secretos e historias trágicas que se guardan en el recuerdo,entre las butacas y los palcos..¿posee alguna historia de este tipo el Teatro Leal? Pues sí...

"El Teatro guarda la historia de un asesinato. En 1927, José González Rivero deja sus funciones como gerente, aunque sigue vinculado a la actividad teatral. En 1933 salió de un baile de piñata que se celebraba en las dependencias del teatro, invitado por un joven, con la intención de tomarse una cerveza en un bar cercano al lugar. Al cruzar la calle, junto al Leal y, al parecer en extrañas circunstancias, se disparó la pistola que llevaba su acompañante perdiendo la vida en tal suceso. Quedan muchas dudas sobre esta muerte porque uno era falangista y el otro concejal socialista..."

Y ahí queda el asunto...

Volviendo al Teatro y a sus precursores nos encontramos  con el responsable de su construcción: Antonio Leal, un auténtico desconocido... hasta ahora.
Nació en La Laguna, en 1881, en la calla Consistorio. Su madre, Lucía Martín, fue una mujer humilde, del pueblo que contrajo matrimonio con un hacendado cubano de origen palero.
Antonio Leal fue bautizado por el famoso historiador Rodríguez Maure. Meses más tarde sus padre viajan a Cuba, donde fallece el progenitor heredando Antonio una gran fortuna. Pronto su madre vuelve a casarse de cuya unión nacen dos hijos, dos hermanos para Antonio, de los que se hace cargo y paga sus estudios en el extranjero.
Cuando este hombre regresa a La Laguna es uno de los más ricos del pueblo. Su amor por la ciudad de Aguere le lleva a invertir en la construcción del Teatro, aproximadamente ochocientas mil pesetas por entonces... Una cantidad importante si tenemos en cuenta que la recaudación de Santa Cruz y La Laguna, juntas, no superaba las veintiséis mil pesetas anuales.

Parte de estos datos pueden encontrarse en el libro de Julio Torres "Teatro Leal. La historia de una ciudad a través de su teatro", un libro escrito con mucho acierto y que ha sorprendido al autor mientras realizaba sus pesquisas para documentarlo. Hasta el momento se sabía poco del motor y mecenas del teatro. "Espero que se sepa algo más de la figura de Antonio Leal. Una de las fotos que encontré se ha colocado en una placa, a la entrada del Teatro. El propulsor del Teatro ya tiene rostro e historia"

Antonio Leal desapareció en las atriocidades de la Guerra Civil. Su rastro se pierde en Madrid, en 1936. Nunca se encontró el cadáver. No se supo más de él

"No entiendo por´qué tiene una calle en su nombre el Obispo Rey Redondo y no se le ha dedicado una a Antonio Leal". Asevera Julio Torres mientras me explica que la Junta Obrera que trabajó en el teatro reclamó un reconocimiento al ayuntamiento para este hombre. Pidieron ya en 1916 que la calle llevara el nombre del responsable de la creación de la obra del Leal. Fue denegado y, en su lugar, se le hizo un pequeño homenaje, algo así como un brindis.
En la época actual, ya en el vestíbulo se puede ver una placa con un rostro. Es un paso. Quizás esta obra sea merecedora de más cosas.
Todo se andará...






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