viernes, 17 de octubre de 2014

En ocasiones, daña más el miedo que la enfermedad...

Como había quedado, aguardaba en la parada hasta que viniesen a buscarme. Me entretuve mirando a los que iban y venían cuando, sin buscarlo, el diálogo que mantenían dos mujeres que se saludaban llamó mi atención y si, arrimé el oído mientras hacía como que no las miraba.


Ay, ay, vengo en un sinvivir! ¿No te has enterado?, ¡ay, Dios!, ¡ay, mi madre, lo que nos faltaba!

Ante tal conjunto de quejas y súplicas solo pude rogar para que quienes venían a recogerme tardasen lo suficiente de tal modo que pudiese enterarme del asunto que tenía tan "fuera de ascuas" a la señora:

-¿Qué te pasó?, ¿A qué te refieres?. Decía la otra

-Pero ¿no te has enterado que ya hay personas ingresadas con ébola en el hospital?

- ¡Qué dices!, ¿De dónde has sacado eso?

- Me lo acaban de confirmar. Recibí hasta una nota de prensa invitándome a una comparecencia donde se      va a explicar como está el enfermo, cómo están a los que contagió y como tenemos que actuar porque, al    parecer, es un médico que ha tenido contacto con muchos. Acaba de llegar de África pero no se ha quedado en su casa sino que ha estado por ahí sin parar la pata, de acá para allá y de allá para acá. Mira, mira, te voy a enseñar las fotos que sacó un amigo mío para que veas como lo trajeron en la ambulancia, ¡ay que miedo!.   Repetía y repetía la señora.

Desde fuera, discretamente, y sin hacer el más mínimo movimiento que me propiciase salir de "zona de audición" continué prestándoles atención sin parpadear, con la boca abierta (como diría Rajoy). No daba crédito a lo que estaba escuchando...

Poco antes de salir de casa había escuchado la alerta, la consiguiente puesta en marcha del Protocolo Ébola y tenía conocimiento de una rueda de prensa que se había convocado con la mayor diligencia. Confieso que pensé que era un error, que podría ser una alarma innecesaria por un posible caso de ébola, sin confirmar. No obstante, escuchando a aquella "cotorra" no pude más que admitir que, adelantarse a los chismes y bulos, había resultado todo un acierto.

Y la señora le enseñó su móvil a la otra

-Bueno, en las fotos se ven preparados, con sus mascarillas, sus batas, sus guantes y todo. La verdad, precaución hay que tener pero ¡no nos adelantemos a los hechos!. ¿Ya saben el resultado de los análisis?

-¡Qué va! Hasta mañana no nos cuentan nada. Yo, estoy que no vivo. Tengo miedo, mucho miedo.

-Pero mujer, relájate. los médicos saben lo que hacen y aquí tenemos medios para actuar rápidamente.

-Qué no, que nos engañan, no nos dicen la verdad. Yo tengo información de primera mano porque yo tengo muchos amigos que me cuentan las cosas...Es más, me han dicho que el hombre que está ingresado grabó un mensaje que está saltando de whastsapp en whastapp, ¡para que no nos engañen!. ¡El quiere contar la verdad pero no lo dejan!. Yo, por si acaso, lo comparto con todo el mundo. Aseveraba

-Ahh, a mi me parece que estás exagerando...

-¿Exagerando? Ya verás, ya... A mi, lo que me pase... pero me da miedo por mi hija y por mi hijo. ¡Yo no quiero que les pase nada!. Decía la mujer entre suspiros y sollozos.

Mientras, la otra, asombrándome con su respuesta, le contestaba en un tono entre burlesco y jactancioso:

-Mira mi niña, perdona que te lo diga pero ¿todavía no has conseguido trabajo?

-¡Ay, noooo!. ¿Por qué me preguntas eso? ¿Qué tiene que ver con lo que te estoy contando?

-Pues tiene que ver porque si estuvieses trabajando no tendrías tanto tiempo para inventar y reinventar. Estamos ante una alerta sanitaria, ¿no has oído eso de "más vale prevenir que curar"? Pues eso es lo que se está haciendo. Ante un posible caso se pone en marcha el protocolo para evitar males mayores. Se ingresa al paciente, se le realiza una analítica y se espera el tiempo que haya que esperar para conocer el resultado. Y, mientras, esperamos, sin jugar a pseudoperiodistas, compartiendo una información que no es real.  No son "tantos", es sólo un caso "sospechoso". Otra cosa: tus hijos tienen más probabilidades de padecer un accidente de tráfico que de  sufrir ébola, ¿sabes por qué? Porque están todo el día en la calle, cruzan sin mirar y con los semáforos en rojo. Ah, y por último, yo también he recibido esas fotos...¡no las sacó ningún amigo tuyo!

Y se fue...
Y yo me quedé pensando...

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