Violencia machista
Ella, dura como una piedra, sabía que era una víctima de esa violencia... Vivía rodeada de todos cuantos decían ayudar en esos casos. Desnudó su intimidad. Volvió a contar hasta lo más mínimo, lo más privado, lo que la avergonzaba y re-victimizaba una y otra vez. Veía las miradas que la observaban. Cada vez se sentía más pequeñita, más desnuda, más violentada, pero si la ayudaban y protegían..., ¡valía la pena! Y sí, pena era lo que sentía por sí misma. Pena, frustración y mucha vergüenza. Al finalizar su relato, la escuchante (abogada de profesión en la asociación) buscó un papel en aquella carpeta que ponía "trámites" en una de sus solapas. Sin mirarla, con su bolígrafo en mano comenzó a hacer cruces en unas determinadas casillas. -Aquí te marco, en estos recuadros, lo que necesitas presentar para solicitar un abogado de oficio. Ella se la quedó mirando. Cogió el papel y se levantó. Con la elegancia y educación que la caracterizaba le agradeció el tiempo "gasta...