viernes, 23 de junio de 2017

Supersticiones y rituales en la víspera de San juan y San Pedro


Los cristianos, el 29 de junio, celebramos la fiesta de San Pedro y San Pablo, el primer Papa y el gran Apóstol de los Gentiles. Según la Historia, ambos fueron ejecutados alrededor del año 67, por orden de Nerón. Pedro fue crucificado cabeza abajo según su deseo, por considerarse indigno morir como su maestro. Pablo fue conducido a Ostia, y allí fue decapitado.                                                  

Ahora bien, en la religiosidad popular, los elementos de la naturaleza (el agua, el árbol, las flores, el fuego), son signos de otra realidad trascendente e inefable. El simbolismo del fuego –concretamente- tiene siempre un trasfondo religioso: expía el demonismo de las brujas, ahuyenta los malos espíritus, conmemora acontecimientos sagrados...

Este 24 de junio celebramos la festividad de San Juan y la noche de su víspera, o sea, esta noche, -y coincidiendo con el solsticio de verano-, en muchísimos lugares del mundo  el agua y el fuego se convertirán en canales de energía. Dentro de unos días sucederá algo parecido cuando celebremos la víspera de San Pedro.

Ambas festividades, San Juan y San Pedro, poseen un denominador común, el fuego purificador que se simboliza con las hogueras que arden en casi todos los pueblos de la geografía española, consumiendo lo viejo.

En torno a la noche víspera de San juan, el 23 de junio, y de San Pedro, el 28 de junio, podemos encontrar diferentes ritos y costumbres que se realizaban y continúan realizándose, pretendiendo con ello marcar un punto y final en determinados asuntos o, por otro lado, adivinar circunstancias venideras. De alguna manera, con estos rituales la diversión y la superstición se aúnan.

Entre los diferentes ritos que conocemos destacamos:

Pasar por encima de las hogueras que se encienden aportará protección a los que se atrevan a saltar. Meterse en el mar y saltar las olas permite, según dicen las leyendas, hará que se cumplan los deseos que pidamos esa noche.
Según se cuenta, si cuando se está saltando al fuego se arroja una trenza hecha con flores o cintas de colores a la persona amada y esta la recoge antes de que caiga, habrá felicidad entre ambos y buena fortuna.

El agua es otro elemento importante. Son muchos los que creen que darse un baño en el mar esa noche asegura salud para todo el año.  Además, si se saltan nueve olas dando la espalda al mar, se consigue también la eliminación de energías negativas y aumentar la fertilidad femenina. 

También  se conocen algunos rituales para la prosperidad y el dinero. Cuentan abuelas y abuelos que, en víspera de San Juan y San Pedro se colocaba debajo de la cama un cazo con agua y con tres papas: una pelada, otra a medio pelar y, la tercera, sin pelar. Al despertar, la persona deseosa de conocer cómo será su futuro económico a lo largo del año debía, sin mirar, sacar una de las tres papas del caldero. Lo ideal sería atinar a escoger la “sin pelar”, puesto que sería augurio de que nada faltaría. La papa a medio pelar se traduciría en una economía ajustada y la papa pelada completamente significaría eso, ¡pelada!

Para cuestiones de deseos o amores, se escribirían en tres trozos de papel tres deseos. Después de doblarlos muy bien, se colocan en una fuente con agua que quedará a la intemperie durante la noche. A la mañana siguiente sabremos si se cumplen nuestros deseos si los papeles aparecen abiertos y boca arriba.
La lista de rituales, coincidiendo con las noches “mágicas” de San Juan y San Pedro puede ser tan diversa como nuestros deseos. 
Tal vez, estos no se cumplan. Tal vez, ni saltando una hoguera ni bañándonos en el mar, a las doce de la noche, se garantice salud o amor para el resto del año. 
Pero, lo que casi es seguro -y lo recuerda nuestro refranero- es que en la noche de San Pedro, cada gallo duerme en su gallinero y por San Pablo, riqueza en el campo. ¡O no!

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