viernes, 27 de mayo de 2016

Carta desde Canarias a Venezuela

Mi querida Venezuela, espero que al recibo de estas dos letras te encuentres bien de salud.
Nosotros por aquí igual que siempre, tirando, intentando comer todos los días, que no es poco...
Mi niña, no sé lo que pasa... Aquí unos cuentan una cosa y otros otras... No sé porqué de repente importas mucho y de repente no importas nada. Porqué, de repente, unos meses se habla mucho de ti y después como si no hubiese pasado nada, ni mú...
No sé porque no se solucionan las cosas, ya sé que no entiendo mucho de estos asuntos, pero yo lo veo así. Te comento mi parecer y tú ya me dices cuando respondas esta carta, que te escribo con mucho cariño.
En Venezuela hay dinero pero no hay alimentos ni productos de primera necesidad.
En España hay alimentos y productos de sobra... pero no hay dinero. Hay mucho paro y mucha gente no cobra nada.
En Venezuela hacen cola para comprar.
En España se hace cola para comer en comedores sociales, para cobrar ayudas sociales. Se hacen colas en el paro, se hacen colas en la desesperanza.
Y yo me pregunto, ¿por qué no se comparte? ¿Por qué Venezuela no envía dinero y nosotros, a cambio, le enviamos alimentos, medicinas y demás productos? ¿Por qué no comprar y vender entre países...? ¿por qué no buscar soluciones fehacientes, factibles, útiles y proporcionadas?
Mi niña, mi Venezuela querida, parece que lo que interesa no es buscar soluciones sino alimentar problemas.
Parece que lo que interesa es usar un país -en este caso Venezuela-, y así no hablar de lo que sucede en otro país -en este caso España-. 
Te han convertido, entre unos y otros, en pelota de cambio, en descrédito, en motivo manipulable para meter miedo y, mientras, casi nadie te ayuda...
Y en medio de todo estos dos pueblos que se adoran, dos pueblos que esperan.
Y en medio de este fuego cruzado, una Venezuela, ¡querida Venezuela! que se sabe utilizada con fines electorales.
Y en medio de todo esto una España, ¡mi querida España, esta España tuya, esta España nuestra! que también se sabe usada con fines electorales.
Mi niña querida, ¿sabes que te digo? ¡Qué estos políticos, los tuyos y los míos; los nuevos y los viejos, son todos iguales!
Menos mal que seguimos estando tú y yo... Te quiero Venezuela.



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