domingo, 18 de mayo de 2014

La necesidad, o no, de ir a votar el 25 de mayo

Me da un no sé qué en la boca del estómago (las madres diría mi bisabuela o los chakras revueltos según mi amiga, la coaching) sölo de pensar que ese vecino tan antipático o que esa señora tan pijotera puedan decidir mi futuro en Europa y solo por no ir yo a votar.

Y la verdad, pensándolo bien, si no me gusta que opinen por mi, si no me gusta que en mi boca pongan expresiones que no he dicho, si no soporto que me atribuyan pensamientos ni me diagnostiquen por el mismo patrón que a otros, si presumo que "yo soy yo y mis circunstancias"-como diría Ortega y Gaset-, está claro que no puedo "pasar" de estos comicios y dejar  que mi vecino y esa señora decidan mi futuro de los próximos cuatro años en Europa porque, de ser así, después ¡a llorar al valle!...
Si estos dos votan y yo no, ¡las cuentas salen!.

¿Saben que uno de cada 3 ciudadanos de este país no se plantea votar en las próximas elecciones al Parlamento Europeo? Pues si, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) cada vez crece más la desafección por Europa y esto se va a ver representado por una alta  abstención el próximo 25 de mayo. Diferentes estudios  se atreven a enmarcar la abstención por encima del 50%, ¡un dato que espanta!.

Las razones por las que no nos da la gana de ir a votar son varias y no es necesario ser demasiado listo ni acudir a un oráculo para descubrirlas: los chanchullos de algunos políticos, los casos de corrupción, el percibir este llamado a las urnas en clave nacional(o sea, por doler me duele hasta el aliento) o el sentirnos menos protagonistas de este barullo electoral pueden ser algunas de ellas.

De hecho, somos europeos pero muchos no nos sentimos así, vamos, como si estuviésemos de invitados en nuestra propia casa...
Al menos esto es lo que indican los datos del barómetro de Metroscopia. Solo el 57% de españoles se siente europeo hoy por hoy, frente al 69% del año 2009 que presumía de ello.

En nuestro país somos 34 millones los españoles que estamos llamados a comprar política en Europa el próximo fin de semana. Sí, digo bien, ¡comprar política que no políticos, entiéndaseme!
Pertenecemos a un mercado de intereses y somos nosotros, cada uno con su voto, los pujantes a esa compra y el que no vote comerá, le guste o no, de lo que adquiera el resto, o sea, ¡después -y me repito- a llorar al valle!.

También es verdad que la oferta de nuestros vendedores políticos es de todo menos atractiva y con lo que hemos visto y escuchado ganitas, lo que se dice ganitas de ir a votar, no hay, ¿para qué nos vamos a engañar?... entre que unos siguen con el machaqueo de la herencia recibida y que los otros parecen que han descubierto de repente a la mujer y sus problemas, ¿qué quieren que les escriba? ¡Pues que aupa el Atleti!

Pero las circunstancias y las razones exigen seriedad y es necesario depositar nuestro voto en las urnas, con la opción que elijamos: un partido, otro, blanco o nulo. Cualquiera es buena pero lo abstención es la menos buena de todas porque, aunque no lo parezca, Europa pinta más en España que España en Europa, aunque suene raro.

¿Saben que nuestra política económica depende de Europa? Lo hemos vivido y sudado, acordémonos, entre otras cosas, de la dichosa "primita de riesgo".
¿Y qué pasa si asumimos que cada vez más las decisiones que nos afectan como estado se toman más en Bruselas que en Madrid? Lo hemos padecido en materia económica...
¿Y saben que por primera vez al Presidente del Parlamento europeo lo vamos a escoger los votantes (500 millones en toda Europa) y no los Jefes de Estado o de Gobiernos como hasta ahora? Esto no tendría importancia si no fuera porque esta persona designada por los ciudadanos que acudan a la cita con las urnas tendrá gran influencia en las políticas que se adopten desde Europa y que nos afectarán a todos los europeos.
¿Saben que el Parlamento Europeo tiene poder de decisión en el reparto de las ayudas presupuestarias que serán asignadas a diferentes sectores productivos que las soliciten?
¿Saben que desde Europa se deciden cuestiones relacionadas con las fronteras y el control de la inmigración? Ni que decir tiene que estas estarán más auspiciadas por el color político que predomine en el Parlamento...
¿Saben que Europa tiene potestad para decidir propuestas legislativas referente, entre otros, a protección de datos, derecho de trabajadores desplazados, garantía de depósitos bancarios, sanciones penales por manipulación de mercado, directiva del tabaco, emisiones de CO2 de los coches, roaming en Europa, contaminación y medioambiente...? ¿Nos afectan estas cuestiones o no?

Si, tenemos que votar por diferentes razones.

No podemos obviar que las circunstancias adversas que hemos, estamos y estaremos viviendo nos han sumido en un desencanto político pero si no despertamos de este letargo cogiendo el toro por los cuernos nos podríamos ver sorprendidos y gobernados por fuerzas políticas poco deseables -dícese eurófobas- auspiciadas, quizás, por la alta abstención.

Además no nos olvidemos que una de las particularidades que trae consigo la globalización es que el gobierno europeo cada vez será más la suma de los gobiernos nacionales, ganándoles terreno a estos, es algo así -permítaseme el ejemplo- como la suma de los gobiernos autonómicos supeditados al Gobierno Nacional...

Y, concluyendo, aunque a algunos de nuestros candidatos políticos le cueste recordarnos la conjugación del verbo votar, practiquemosla:
Yo voto, tú votas, él/ella vota...¡Y lo mismo en plural!

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