sábado, 12 de mayo de 2012

Mi querido César Fernández-Trujillo:

Desde hace unos días tenía en mente escribir algo sobre ti y no logro quitarme de la cabeza uno de tus programas radiofónicos, "Pencas y Flores", siendo las pencas abucheos y flores los aplausos...Te envio  mil flores y junto  letras para expresar lo que siento, dejando a un lado el dolor.

Pretendía hacer un texto describiendo la satisfacción vivida en la presentación de tu libro.
¡Vale, vale, lo entendí!, cuando hablé contigo me aclaraste con esa perspicacia tan propia y tan elegante: "el libro no es mío, es de mi hijo, cuenta parte de mi vida pero es suyo...". Si no te conociera diría "pero, de qué diablos me está hablando este hombre, ¿acaso el libro no es suyo?"...pero como tengo la suerte de haber compartido tanto tiempo en el "curro"  sé a lo que te referías, ¡otra vez quitándote de en medio, restándote méritos!.

También deseaba darte ese abrazo una vez recogieras esos honores del Cabildo, nada más y nada menos que Ilustre de Tenerife, ¡cuántos chistes y cuánta punta sacarías a este asunto! (te imagino, "no me llames César, llámame ilu..."). Por supuesto que la ilusión te invadía y el ego adquiría un brillo propio y especial pero, otra vez restabas protagonismo al asunto involucrando, más si cabe, a  la familia, a quienes iría dedicada tal distinción!.

¿Y qué me dices de esa página de facebook en la que muchísimas personas siguen pidiendo para ti el Premio Canarias de Comunicación? Me río al recordar cuando te lo comenté:
-César, otra vez, la gente vuelve a pedir en internet el premio  para usted. Un día quedamos, llevo el portátil y chafardeamos en los comentarios, así ve lo que unos opinan y lo que otros dejan de opinar...
- Si, cuando quieras. Ya me habían dicho algo. Vamos a ver si ahora hay suerte...
-¡Tiene que haberla, lo tiene más que merecido! Pero no se lo diga a casi nadie que lo gafan y tampoco se lo dan.
- Jajaja, no seas mala
-Jajaja, ay, César, con la suerte que le sigue, con la crisis que nos come y la falta de dinero del gobierno...¡capaz que se lo dan pero simbólico, sólo el cartón con el título del premio, como a las murgas en carnaval!, pero bueno, como este año la entrega es aquí, al menos no gasta en el viaje...¡si hacen eso les mandamos una penca!

Nos reímos durante un rato de esto y de otras cosas.  Unos días después me comentaste que tus queridísimos nietos ya te habían mostrado algo de este asunto, en ese invento de internet, que te resistías a domar. 

Y ahora que me acuerdo y, cambiando de tema, pienso en el móvil. Qué persona más testaruda y negada a la técnica telefónica pensarían casi todos los que te conocen, jajajaja. Recuerdo esos "cabreos" que te cogías cuando alguien, insistente, intentaba convencerte de las "bondades y privilegios" de tener continuamente contigo un teléfono. Te hablaban y asentías con la cabeza diciendo un "ya, yaaaa, si yo lo sé, ya, pero..." y en cuanto se daban la vuelta exclamabas: ¡qué no quiero móvil, qué el que me quiera localizar lo haga o aquí o en casa y si no estoy, que esperen a que llegue, ohhh!. Te he admirado siempre por muchas cosas y esta es una de ellas. Te negaste siempre a formar parte de este artefacto, ¡otro gallo cantaría en las reclamaciones si muchos tomáramos esa decisión! (vuelvo a sonreír).

En estos días en los que se ha hablado tanto de tu ejemplar saber estar, ese don para la comunicación -es que comunicas hasta en el silencio-, de tu sencillez, humildad, de esa predisposición especial para "echar el hombro" donde haga falta..., en estos días de mayo me he acordado de esas veces que rompías estos moldes.

Sin necesidad de hacer mucha memoria me acuerdo de aquel episodio doméstico en el que este fantástico hombre montó en cólera, a través del teléfono, porque la buena mujer que trabajaba en su casa, pensaba cocinarle pescado. Imposible  concentrarme en mi trabajo me dejé conquistar por la imagen y el sonido. Les cuento: ella contentísima y con la mejor  intención había ido al mercado a por pescado fresco para el menú del día. Él, que llevaba la mañana pensando en qué le aguardaría para almorzar, cambió el rostro y el tono de voz. Con auricular en mano, César mantenía una auténtica cruzada entre su enfado, su amabilidad, su sentido común y su cortesía. Le repetía una y otra vez "que no me haga el pescado, yo se lo agradezco con todo mi corazón, pero no quiero. Usted se lo lleva para su casa, es un regalo que yo le hago y se lo come coma más le guste. De verdad, lléveselo. Que se lo agradezco pero que no lo cocine de ninguna forma, ni me lo deje en la nevera, lléveselo. No se preocupe por la comida, tranquila. Usted no se preocupe pero es que no me apetece, bueno, bien, gracias, si, si, gracias, bueno...". En cuanto colgó, miró hacia mi mesa y, al verme pendiente de él, con un ademán me espeta: es que no me gusta el olor del pescado y menos durmiendo la siesta...

La siesta siempre fue sagrada.

Podría llenar un libro con manías y sonrisas, ¿Te acuerdas la lata que diste cuando se te quedó bloqueada la lavadora con la ropa dentro?, jajajaj. Sí o si había que buscar a un técnico, movilizaste a toda la emisora, me consta que también a alguien más de fuera de las paredes del trabajo y a tu familia...

César, tantas veces me burlaba del destino en tu presencia, haciendo chistes a la muerte, aún sabiendo que no eran plato de tu gusto. 
Ante algunas despedidas dijimos tantas veces aquello de "ahora todos dicen ¡qué bueno era!" que, llegado a este punto,  no me queda otra que admitir que, a veces, es verdad ese ¡qué bueno y grande era!.

Me quedé con las ganas de felicitarte en la presentación por el libro de ambos, padre e hijo; con las ganas de darte un abrazo por esa distinción del Cabildo y con las ganas de volver a ver la reacción de tu cara ante la adquisición o no del Premio Canarias de Comunicación. Siempre he sabido que estás por encima de todos estos premios "mundanos" y por ello te felicito. Además, y volviendo a uno de tus programas, te aseguro que me he dado cuenta que nos dejas las pencas y te llevas las flores...

Hasta siempre maestro,compañero, amigo.
Besos al espacio y un abrazo al infinito

2 comentarios:

  1. Tus palabras están llenas de sensibilidad como no podía ser menos en ti, Tere. Un beso grande.

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  2. Desde este grupo de Facebook (https://www.facebook.com/groups/233646261741) INSISTIMOS EN QUE VUELVAN A PROPONERLO AL PREMIO CANARIAS DE COMUNICACIÓN

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