viernes, 3 de julio de 2009

La vida o la vida


La vida no deja de sorprendernos, minuto a minuto, sólo que a veces vamos con tanta prisa de un lado a otro para llegar a ninguna parte, que no nos percatamos de lo que sucede.


Hoy, hace ya un mes, estaba en estas cuatro paredes...o cinco, más cerca del subsuelo que de el cielo, relativamente feliz.

A esta hora aproximadamente- me parece-, me sentía confiada, con mucha enegía, dueña de mi hoy mi mañana y mi ayer,hacía planes...todo discurría como debía ser.


Había pasado la tarde en el hospital, con mi hermana y junto a mi padre. No paramos en todo el tiempo -en realidad sólo dos horas de visita- de secar una especie de granito en la piel que no paraba de verter agua, incluso me permití la broma de decirle a mi padre si a sus años se había convertido en una especie de manantial libre de boro y de flúor (claro, sabía que no me oía).


Llevábamos mucho tiempo sin cuidarnos, vivíamos pendiente de llegar a esas estancias hospitalarias siguiendo "la línea de la vida" como así se podía leer en el suelo. Mi padre estaba despertando por fin del efecto de los sedantes que lo habían mantenido "dormido" durante nueve días. Sus párpados se movían. Yo intuí que sus ojos se desesperaban por ver ya la luz...

Le acariciaba la mano y le hablaba de muchas cosas, ni me acuerdo cuántos disparates llegué a pronunciar, le canté hasta una Isa por aquello de su afán por la música canaria ante la mirada extraña de los enfermeros.


Terminó el horario de visitas y a la calle, Me acerqué a su cara y le besé diciéndole que le quería mucho pero casi no me arranca ese "hasta mañana papi"...


Ya en casa, pensando que todo volvía a la normalidad, decidí arreglarme un poco...poca cosa: las uñas,el pelo, una buena ducha, algo de música relax, buena cena y a la cama, a soñar y soñé...


Desperté no de buen humor, hubiese preferido que Morfeo me hubiera obsequiado con otras experiencias pero rápidamente me hice con el control y encaré, con la misma rutina, una mañana más de un día en el que habría que darle muchas explicaciones a mi padre sobre el tiempo transcurrido...


Pasadas las ocho de mañana de ese jueves sonó el móvil, era mi hermano, sólo dos palabras entrecortadas " Tere...papi..."


No había motivos para disimular, para pensar en otra cosa, sólo cabía una posibilidad...había muerto buscando la luz sin ni siquiera abrir los ojos...


Hace un mes..., aún lo busco por las esquinas del barrio, en el sonido de la puerta al abrir, en mis recuerdos y está presente en todas partes, incluso aquí.


Ahora sólo me queda dar las gracias...agradecértelo todo.


y la vida sigue, más cerca del suelo que de el cielo y acabo de felicitar a una amiga que se casa mañana. hace un mes estuvo conmigo en una iglesia, mañana yo estaré con ella en otra...la vida no para de sorprenderme.

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